Se abre el telón....
Comienza una nueva etapa, un espectáculo nuevo...
Ha sido mucho tiempo el que he dejado pasar antes de volver a escribir en un blog y la verdad es que aunque pueda decir que no he tenido tiempo, creo que me estaría engañando a mí misma porque querer es poder. Quizás mi subconsciente necesitaba un "kit-kat", un respiro del mundo, pulsar el stop durante un período de tiempo. La función de mi vida que ahora presento es muy diferente a la de hace casi un año pues los actores han cambiado pero también el argumento. Soy una persona diferente, quizás más formada, más madura pero también con más ganas de exprimir la vida hasta la última gota. Tengo un buen trabajo como gestora de telefonía móvil e incluso en septiembre me harán el contrato indefinido que tánto espero como agua de mayo. He hecho nuevas amistades, me he mezclado en otros tipo de ambientes y ahora tengo amigos de muchas otras culturas, lo que me ha enseñado a ampliar mis conocimientos acerca de otras costumbres de vida. He aprendido a bailar bachata como una dominicana y hasta cuando los dominicanos me ven bailar me dicen que es imposible que sea española. He dado un gran paso en mi vida, he madurado mucho y eso se refleja hasta en mi manera de vestir, mucho más adulta, más elegante , mas estudiada, pero eso no quiere decir que haya dejado de ser la persona que era. Sigo siendo esa chica fuerte, valiente, romántica y cabezota que, aunque parezca que no puede derrumbarse , su ánimo se parece a un castillo de naipes, que si lo soplas, cede.
Había perdido toda ilusión en el amor, pensaba que ya nadie jamás podría volver a quererme y apareció él. Un chico sencillo, llamado Kiustin , que me hizo ver que eso que yo pensaba era sólamente una tontería producida por muchos desengaños. Como todo el mundo tenemos nuestros momentos malos y buenos, pero cuando ese hombre me abraza, cuando me susurra al oído que me quiere, que me adora... cuando me ve entrar por la puerta de su trabajo y se le ilumina el rostro, pienso que el mundo es maravilloso. No me creía capaz de volverme a enamorar. Llevaba como casi diez meses sin sentir lo que es amor, el de verdad, no el pasajero o la atracción y no me veía preparada para encontrarlo de nuevo y apareció él con su sonrisa, con su mirada tierna de ojos avellana y brillantes y no pude más que rendirme a sus pies.

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